
Toda nuestra vida escuchamos sobre la libertad.
Es una de las palabras más abusadas del mundo.
Una de las más nobles, de las más sagradas. Tal vez, incluso la más incuestionable.
Y sin embargo, algo poco exacto.
La oimos y leemos constantemente, y sin embargo rara vez alguien se pone a pensar qué significa realmente, o la cuestiona.
¿Qué es la libertad?
¿Es la capacidad de hacer lo que queremos?
Aquellos en el mundo "occidental" "sabemos" que la libertad es algo así como nuestra invención. Que en otros lugares del mundo y otras épocas la libertad no existe, y que nosotros somos los únicos verdaderamente libres. En ocasiones la libertad es equivalente o igual a "libre mercado", y todo lo demás es una afrenta a la democracia. Al menos eso es lo que nos dicen todo el tiempo.
A través del sistema de educación, en los diarios, en el televisor, y se asume incluso a través de nuestras familias y grupos sociales, pues, ¿De qué otra forma sería?
Todo lo que no sea la cultura "grecorromana", cualquier cosa fuera de la tradición "judeocristiana" es sinónimo de barbarie o miseria. Eso nos inculcan en los medos y en las autoridades, así que debe ser cierto, ¿no? ¡Pobre gente que no disfruta de nuestra "libertad"!
¿Pero qué libertad es esta?
Extrañamente, nuestra "libertad" es a menudo sinónimo de obedecer. Obedecer a tus padres, a tus maestros, obedecer a la presión de tus pares, a tus profesores, a tus jefes
Obedecer a la policía, a la autoridad, a las empresas
Obedecer a los dueños, a los empleadores, a los patrones
Obedecer las reglas, las normas, las leyes
Obedecer la moda, lo "normal", lo "natural"
Obedecer el cambio, lo nuevo, o la tradición
Obedecer las exigencias, los pedidos, las órdenes
Obedecer a todo y a todos los que esten por encima
A cualquiera que supere en número o estatura
Obedecer al que es fuerte, al que tiene más jerarquía,
O simplemente una multitud que a menudo no vemos
Pero que nos cuentan de segunda mano, y lo creemos.
Obedece, o se destruido.
Obedecer a cualquiera, excepto a aquello que te dice que no obedezcas.
¡Bárbaros! Atentan contra nuestra libertad. Libertad para obedecer, para someterse. Subversivos, ¿Acaso no ven que obediencia es elegir? ¿No se dan cuenta de que servidumbre es libertad?
¿No es obvio que la mayor forma de libertad es suprimirse a sí mismo?
Cualquier sueño irrealista, cualquier esperanza de cambio, ¡Abandónala!
Vivimos en el mejor de los mundos posibles.
No toques, ni intentes cambiar nada.
Se servíl. Sé un buen chico. Lame las botas indicadas y pisotea a cualquiera que se pueda pisotear. Esa es la forma de escalar hasta la cima, y mantenerse allí. Luego obedecerás lo que pidan los clientes, los accionistas, los votantes, los medios, las audiencias, los socios. Obedecerás las tendencias y a la temporada. ¿Pero qué importa? Mientras estes alto, y todos te envidien, será una esclavitud digna, magnificente. Obedece lo suficiente y comprarás un poco de esa ilusión de ser obedecido. Cumple todo lo que esa entidad que vemos como "el mundo" te exige, plíegate, dóblate, quiébrate y renuncia a tu propio ser lo suficiente, hasta que te olvides de tu propia esencia, y tendrás, entonces, la recompensa siempre lista de lo que te dijeron que era el éxito; aparecer en pantallas brillantes vendiendo productos bonitos o esperanzas prefabricadas. Sé de los pocos afortunados que se sientan en sillas altas, detrás de puertas gruesas y escalones, en lo alto de sórdidos rascacielos y juega a tener poder; poder, no de cambiar algo, sino de mantenerlo tal cuál es. Capacidad no de estar de pie, sino de hacer que todos se sometan, se arrodillen tal y como tu lo hiciste. Atribuciones no para librar a otros de tu condiciónes serviles, sino para imponérselas.
Duerme, pero no sueñes con otra vida u otros mundos.
Trabaja, sin cuestionar para qué se derrama sangre o sudor.
Mira, pero no veas más allá de las bambalinas.
Escucha lo que te dicen, más no busques otras voces.
Pelea contra cualquiera, pero no te resistas.
Dirás todos los días de tu vida, - ¿Qué hilos de marioneta, qué cadenas?
Cuando te hable alguien diferente, cuando por casualidad te encuentres con un desobediente, exígele:
Obedece, "es por tu bien".

Gracias por dejar tu comentario. Pienso que solo nuestro pensamiento es libre.
ResponderEliminarAlaibcn
Gracias por comengtar.- Yo también pienso que en nuestra mente podemos ser libres porque nadie tiene un poder directo sobre nuestros pensamientos, ni es capaz de adivinarlos con precisión siquiera.
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